BIBLIOTECA de LA NACIÓN

ENRIQUE DE VEDIA

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TRANSFUSIÓN

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BUENOS AIRES

1914

Derechos reservados.

Imp. de La Nación.—Buenos Aires


PRÓLOGO

La novela cuya publicación iniciamos hoy significa un triunfo para suautor y una conquista para las letras nacionales. Don Enrique de Vedia,acreditado ya como escritor didáctico y publicista vigoroso, tambiénhabía hecho apreciar en varias ocasiones sus cualidades de narrador ysus dotes de inventiva. Con todo, en el género puramente artístico yliterario, no había producido aún la obra que era dable esperar y quehoy llega con Transfusión, como un resumen de energías y una síntesisde belleza.

Es una novela autóctona en la más estricta acepción del vocablo, perolo es a la manera de las que soportan traslaciones a idiomas extraños yello merced a la universalidad del asunto. Este es muy original. Loconstituye un problema de psicología individual. En su desarrollo elautor muestra el descenso de un alma virtualmente generosa y, comocontraste, el renacer de otras embebidas en la substancia de aquélla. Yen la notación de este doble proceso moral, el señor Vedia aguza elanálisis hasta sorprender los movimientos menos perceptibles delespíritu en su crisis progresiva. Los personajes no se ocultan a susatisbos de observador, que sin abstraerse jamás, logra adueñarse a vecesde todo un carácter, merced a un sólo rasgo distintivo.

De ahí que el novelista llegue a objetivarlos con intenso calor dehumanidad. Se animan y andan, y a medida que accionan y discurren seadvierte en ellos las modalidades de sus tendencias, de sus estados dealma, según las condiciones que los determina. Son seres reales, por esoviven en la novela, porque antes vivieron en la realidad, donde fueronsorprendidos. De pronto parece que se va a dar con ellos. Tal es laimpresión de su verdad esencial. No nos referimos sólo a los caracterescentrales de la novela, a los que forman el núcleo de su acción íntima,sino también a las figuras de segundo término, o episódicas.

El señor Vedia ha matizado Transfusión con algunos trozosdescriptivos que pueden citarse como páginas de primer orden. Y cuandodel diálogo que tiene el sesgo de la frase hablada, el novelista pasa adescribir y eleva la forma, pone en ello gradaciones tan armónicas quela transmisión se efectúa insensiblemente. Y ora evoque el despertar dela ciudad o los vastos panoramas agrestes o los cuadros de costumbrescamperas, siempre ajusta a su naturaleza el estilo.

Y ello en una forma ágil y fácil, siempre viva, animada siempre. De ahíque el interés no decae un solo instante, sostenido aquí por la ternura,allí por lo patético, allá por el drama íntimo, acullá por un revuelolírico y en todas partes por un perfecto acuerdo entre el mundo evocadoy la energía evocadora.

La Nación.

Junio 10 de 1908.


Entre los juicios que esta obra mereció, cuando vio la luz pública, seencuentra el siguiente, que expresa, con particular acierto, el conceptoideológico y la finalidad moral a que «Transfusión» responde:

«Rosario, julio 15 de 1908.—Señor Enrique de Vedia.—Buenos Aires.—Midistinguido amigo: Su bella concepción dramática, publicada en forma deromance, ha terminado de una manera original y novedosa, dejándonos conganas. Efectivamente, acostumbrados en este género de producciones

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